Urban Habitat 360 es la nueva carta de colores para exteriores que, inspirándose en los lugares más característicos de la Tierra, lleva los colores de la naturaleza a las fachadas de los edificios. Un viaje a través de los biomas del planeta que se tiñe de las infinitas tonalidades de la biosfera, dando vida a paletas cromáticas extraordinarias y distintivas.
El término hábitat proviene del latín y significa literalmente «él habita». En ecología, indica el entorno que reúne las características físicas y ambientales más adecuadas para que una determinada especie pueda vivir y desarrollarse. En sentido figurado, hábitat identifica el hogar, entendido como un espacio que se modela según las necesidades y los hábitos de quienes lo habitan.
El sufijo 360 hace referencia a los grados de la circunferencia, símbolo de dinamismo e integridad, y representa la amplia y completa gama de colores que contiene Urban Habitat 360.
El prefijo urban señala el ámbito de aplicación de la nueva carta de colores, destacando el compromiso con la regeneración urbana.

Con sus paisajes vírgenes y sobrecogedores, su fauna salvaje y sus colores evocadores, la sabana es una tierra fascinante e inmensa, donde se respira una atmósfera mágica y exótica.
Fuente inagotable de inspiración, ofrece una paleta cromática rica y acogedora, en la que los pintorescos tonos de la tierra y del sol generan una inmediata sensación de calidez y bienestar.
Un conjunto de matices cálidos y envolventes, ideal para los edificios de los centros históricos, donde las tonalidades rojizas y amarillas evocan la historia, las tradiciones y la belleza arquitectónica propias de viviendas con un pasado que contar.
Tonos vibrantes que también armonizan perfectamente con las fachadas de villas y casas de campo, donde el verde de la naturaleza circundante realza los colores de esta paleta.

El bosque es un lugar encantador y misterioso, donde los sotobosques de helechos y las extensas masas arbóreas tiñen el paisaje con tonalidades que van desde los marrones y borgoñas hasta los tonos chocolate, avellana y verde bosque.
Gracias a la sensación de paz que transmite, inspira una paleta cromática relajante y envolvente que establece una conexión directa con el mundo natural.
Un conjunto de matices de tonos neutros y subtonos cálidos, que expresa todo su potencial en entornos residenciales rodeados de naturaleza, desde los paisajes rurales circundantes hasta los pequeños pueblos de montaña.
Tonalidades naturales que combinan perfectamente con elementos estructurales y decorativos de madera, así como con viviendas de arquitectura contemporánea, mediante diferentes combinaciones cromáticas.

De espíritu romántico y evocador, el paisaje del brezal ofrece extensas y agrestes llanuras, cristalinos arroyos y laderas cubiertas de brezo azotadas por el viento, donde el azul del cielo suele ceder paso a un misterioso tono grisáceo.
Con su inmensidad, inspira una paleta cromática fresca y armoniosa, en la que los fríos matices del agua y de la pizarra resaltan el carácter decidido del entorno, aportando un toque de encanto y elegancia.
Un conjunto de matices de tendencia fría que despliega todo su potencial en viviendas situadas cerca de corrientes de agua o a orillas de lagos, ríos y mares.
Los tonos azules y verdes se integran armoniosamente con el paisaje circundante y aportan equilibrio y elegancia a las fachadas. Para conferir dinamismo y personalidad a las edificaciones, el blanco sigue siendo el color de contraste por excelencia, aunque también es posible jugar con tonalidades más oscuras en combinaciones tono sobre tono.

La tundra es una tierra fascinante, cuya atmósfera remota e intacta resulta tan misteriosa como salvaje, donde los animales se desplazan entre inmensas extensiones silenciosas y valiosos yacimientos de piedra.
Fuente de emociones contrastantes, inspira una paleta cromática refinada y contemporánea que, gracias a sus tonos neutros, combina elegancia y sencillez, creando ambientes acogedores y llenos de personalidad.
Un conjunto de matices y gradaciones neutras que se adapta armoniosamente a cualquier contexto residencial, ideal para resaltar las líneas minimalistas de la arquitectura moderna, así como para poner en valor el carácter histórico de las villas más tradicionales.
Tonalidades delicadas que siguen siendo un clásico atemporal en el diseño de fachadas, ya que combinan elegancia y simplicidad. Gracias a su versatilidad y a las combinaciones tono sobre tono, aportan carácter, profundidad y dinamismo a los espacios exteriores.